12 diciembre 2017

Maurice Duverger en El Jueves

Ya me he referido en alguna otra ocasión a los chascarrillos que pregonan los vendedores de libros del mercado sevillano de El Jueves. Uno muy sabido es ¡La cultura por los suelos! ¡La cultura por los suelos!, señalando a los libros, colocados encima de una manta sobre el pavimento. El peligro es que al agacharte para coger un libro del suelo, te de una contractura lumbar... Pues bien, el pasado jueves, que el mercado estaba muy animado, no encontré ninguna rareza de bibliófilo, pero me conformo con que sean libros que me gusten a mí. Y a quien Dios se la dé, san Pedro se la bendiga. Copio la ficha de los cuatro libros comprados, ordenados por el año de edición.

1. Maurice Duverger, Sociologie de la Politique. Eléments de Science Politique. Paris, Presses Universitaires de France, "Thémis", 1973 [persée]. Impecable, me ha costado en El Jueves 1,5€. Este libro, que destinaba a los estudiantes universitarios, sustituye por voluntad del autor a su precedente Sociologie politique de 1968. Hay traducción española de la Sociología de la política (1974).

2. Platón, El político. Introducción, texto crítico, traducción y notas de Antonio González Laso, revisada por José Manuel Pabón y Suárez de Urbina. Madrid, Centro de Estudios Constitucionales, "Clásicos políticos", 1981 (segunda edición; la primera es de 1955). De un jueves para otro (o de feria a feria, como decían los antiguos comerciantes), me han rebajado el precio, de los 5€ a los 2€. Pero conviene no dejar pasar los trenes ni las oportunidades.

3. Carlos Ros, Pequeñeces de sor Ángela de la Cruz. Granada, Anel Artes Gráficas, 1982. Fotografías de Haretón, Carlos Ros y Archivo de las Hermanas de la Cruz. Me costó 1€. Publicado el año en que se conmemoraba el cincuentenario de la muerte de sor Ángela (1846-1932), y el mismo de su beatificación (el 5 de noviembre), oficiada por el papa Juan Pablo II, en una ceremonia recordada por muchísimos sevillanos [beata]. En cuanto al libro, es muy posible que el mensaje de Santa Ángela, que predicó con el ejemplo, y no con doctos escritos, quede mejor ilustrado con estas "pequeñeces" de su vida, y con la amplia ilustración fotográfica de la vida cotidiana de las Hermanas de la Cruz. Si no cuento mal, este hace el número 10 de los libros que poseo de Carlos Ros. El penúltimo ha sido la biografía de otro sevillano ilustre (pero de Hinojos), el canónigo Muñoz y Pabón, a la que ya me he referido [aquí]. En la medida en que su salud se lo permite, Carlos Ros sigue escribiendo, y tiene según cuenta otro libro en el telar.

4. Jesús Mª Granero, S.J., La madre Cristina de la Cruz. Ensayo de biografía espiritual. Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1989. El copyright está reconocido a las Jerónimas del Monasterio de Santa Paula de Sevilla. Me ha costado 1,5€. No sé si es fácil de encontrar este librito (tal vez en el torno de Santa Paula, si queda algún resto). Es otro gran personaje sevillano del siglo XX, la Sierva de Dios madre Cristina de la Cruz Arteaga y Falguera (Zarauz, 1902-Sevilla, 1984), durante 40 años priora del monasterio de Santa Paula, hoy en proceso de beatificación [semblanza].

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11 diciembre 2017

Ave-Maria de Pessoa

AVE-MARIA

                        À minha mãe

Ave Maria, tão pura,
Virgem nunca maculada
Ouvide a prece tirada
No meu peito da amargura.

Vós que sois cheia de graça
Escutai minha oração,
Conduzi-me pela mão
Por esta vida que passa.

O Senhor, que é vosso filho
Que seja sempre connosco,
Assim como é convosco
Eternamente o seu brilho.

Bendita sois vós, Maria,
Entre as mulheres da terra
E voss'alma só encerra
Doce imagem d'alegria.

Mais radiante do que a luz
E bendito, oh Santa Mãe
É o fruto que provém
Do vosso ventre, Jesus!

Ditosa Santa Maria,
Vós que sois a Mãe de Deus
E que morais lá nos céus
Orai por nós cada dia.
 
Rogai por nós, pecadores,
Ao vosso filho, Jesus,
Que por nós morreu na cruz
E que sofreu tantas dores.

Rogai, agora, oh mãe querida
E (quando quiser a sorte)
Na hora da nossa morte
Quando nos fugir a vida.

Avé Maria, tão pura,
Virgem nunca maculada,
Ouvide a prece tirada
No meu peito da amargura.
 
12-4-1902
 
Vid: [arquivopessoa]

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04 diciembre 2017

O Guardador de Rebanhos

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Quando eu morrer, filhinho, 
Seja eu a criança, o mais pequeno. 
Pega-me tu ao colo 
E leva-me para dentro da tua casa. 
Despe o meu ser cansado e humano 
E deita-me na tua cama. 
E conta-me histórias, caso eu acorde, 
Para eu tornar a adormecer. 
E dá-me sonhos teus para eu brincar 
Até que nasça qualquer dia 
Que tu sabes qual é.
.....................................................
Esta é a história do meu Menino Jesus. 
Por que razão que se perceba 
Não há-de ser ela mais verdadeira 
Que tudo quanto os filósofos pensam 
E tudo quanto as religiões ensinam ?

Alberto Caeiro, O Guardador de Rebanhos,
Ode VIII ("Num meio-dia de fim de primavera...") (últimos versos).

El poeta Fernando Pessoa sufría una profunda psicosis que se expresó en su poesía, que atribuyó a sus heterónimos, como Alberto Caeiro. Pessoa era oscurantista, alcohólico y de vida desordenada, pero fue un altísimo poeta en lengua portuguesa, y hoy está sepultado en el claustro de los Jerónimos de Belém. Su destino personal, muerto de dolencia hepática, no es muy distinto del de muchos artistas, poetas y filósofos geniales. Estos días estoy pasando mi particular invierno pessoano, leyendo la biografía que le dedicó el también poeta Ángel Crespo, La vida plural de Fernando Pessoa, publicada por primera vez en 1988. La Ode VIII de Alberto Caeiro es para lectores formados. Explícitamente es anticatólica. Pero quién sabe si Dios, para quien son dilectos los pobres, humildes y dolientes, habrá querido que ese Pessoa, verdaderamente digno de compasión, igual que los ciegos, tullidos y endemoniados de los evangelios, hubiese entrevisto alguna revelación de la vida divina. Estos últimos versos que he copiado, me parecen conmovedores, y muy apropiados para el Adviento que ha comenzado.

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30 noviembre 2017

José María Escrivá en El Jueves

Aún se está celebrando en Sevilla la Feria del Libro Antiguo, pero ni aún así renuncio a pagar una visita al rastro del jueves de la calle Feria. Estoy encadenando hallazgos excepcionales, que me gusta exhibir, como a cualquier coleccionista. El título de esta entrada, José María Escrivá en El Jueves, no debiera sorprender a quienes hayan seguido mi serial en que estoy describiendo la cosecha de mis visitas a este mercado. He dedicado menciones al chispeante canónigo novelista Juan Francisco Muñoz y Pabón [1], a Washington Irving [2], Virginia Woolf [3], Constantino Bayle S.J. [4], al catedrático de derecho romano D. José Aparici Díaz (q.s.g.h.) [5], a Rudyard Kipling [6], Martí de Riquer [7], a nuestros Joaquín Romero Murube y Juan Sierra [8], Julián Marías [9], Juan Ramón Jiménez [10], a nada menos que Étienne Gilson [11], e incluso al poeta latino Horacio [12]. No podía faltar tampoco entonces José María Escriva, hoy ya San Josemaría. Cualquier jueves, en el mercado, es fácil encontrar ejemplares de Camino. Es un libro que en otro tiempo andaba por muchas casas, y por eso hoy de segunda mano casi no tiene valor crematístico. Lo difícil, lo extraordinario, es encontrar algún libro de Escrivá que sea valioso desde el punto de vista del coleccionista. Eso es lo que me ha ocurrido a mi el pasado jueves, y que me gustaría contar ahora.

He tenido la fortuna de encontrar un ejemplar impecable de la preciosa edición, en tela, de Santo Rosario, de José María Escrivá (Editorial Minerva, Madrid, 1945, nihil obstat del Dr. José Mª Bueno [Monreal], Censor, imprimatur de Casimiro, Obispo Auxiliar, Vicario General), con ilustraciones de Luís Borobio. Pedro Rodríguez, editor de las obras de San Josemaría, explica el sentido de las ilustraciones: "Cuando [San Josemaría] se plantea la 4ª edición en 1945, un hermoso libro de bolsillo con dibujos de Luis Borobio, el Autor decide hacer unas ampliaciones textuales en la mayoría de los misterios para encuadrar bien la secuencia texto-grabados en la paginación del libro. Los nuevos textos son, sobre todo, pasajes bíblicos, que se sitúan dejando intacta la “tacada” de 1931" [opusdei]. Un ejemplar de esa 4ª edición, ilustrada, salida de la "Imprenta Blass" de Madrid, es el que he encontrado en El Jueves (como el de la imagen). En realidad, puede decirse que es una "1ª edición" con sus características. Contiene meditaciones de los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos (pero no los misterios luminosos, que fueron incorporados por Juan Pablo II mediante la Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae, de 16 octubre del año 2002 [vat]). He pagado por él 1€, ya sé que es increíble.

Aparte de este libro del padre Escrivá (no recibiría el título de monseñor hasta después de esta edición de Santo Rosario, en 1947), me parecen dignos de reseña estos otros libros, encontrados en El Jueves:

1. San Agustín, La Ciudad de Dios. Traducida directamente del latín por José Cayetano Díaz de Beyral. Madrid, Sucesores de Hernando, colección "Biblioteca Clásica", 1922. 4 volúmenes, en tela. Es una edición apreciable, que me ha costado sólo 8€. Sobre la traducción, he averiguado que data de 1793-1797, en la Imprenta Real. Díaz de Beyral pertenecía al claustro de la Real Universidad de Huesca [books.google].

2. Jürgen Moltmann, Teología de la esperanza. Salamanca, Ediciones Sígueme, 1969. Traducción de Sánchez Pascual. Es la primera edición española, traducida de la 6ª alemana de 1966. Me ha costado 1€.

3. Helmut Hatzfeld, Estudios de literaturas románicas. Traducción Rosa Kuhne. Barcelona, Editorial Planeta, 1972. Es una recopilación de estudios, que me ha costado de lance 2€. Además, este ejemplar tiene un significado emotivo para mí. Lleva en la guarda sello adherido de la "Librería Antonio Machado", de cuando estaba en la calle Miguel de Mañara (a un paso del Alcázar), "Teléfono 22 57 29". Aquí decimos que era la librería de Alfonso Guerra [elpais]. Allí mismo, cuando era estudiante, compré un librito de Marta Harnecker, que aún conservo (luego en la tienda de El Salvador compré muchos más libros...).

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21 noviembre 2017

En la Feria del Libro Antiguo de Sevilla, la 40

Otro año más celebramos en Sevilla la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión, hito del año que va marcando nuestro fugaz paso por este mundo. Antes de acercarme a la plaza Nueva, me alargué a la Magdalena. En la sacristía (entrando por la calle Bailén) se vende, al precio de 10€, una flamante guía de la Real Parroquia de Santa María Magdalena: Gruía breve de su patrimonio artístico, preparada por el profesor José Roda Peña [sisius] y un equipo de su departamento de historia del arte. Con un proemio de Juan José Asenjo, arzobispo de Sevilla, que comienza diciendo: "son muchos los sevillanos que están persuadidos de que junto a la catedral y a la iglesia colegial del Divino Salvador, la parroquia de Santa María Magdalena constituye el trío más hermoso de todas las iglesias de Sevilla".

Aun reconociendo la innegable grandeza de la parroquia de la Magdalena, yo añadiría a ese trío de templos que dice el arzobispo (la catedral, el Salvador y la Magdalena), y sin estrujarme mucho la cabeza, la Real Parroquia de Señora Santa Ana, de Triana, que se tiene por el templo más antiguo de Sevilla [Abc], la iglesia de San Lorenzo [archisevilla], la iglesia de San Vicente [sevillapedia], la iglesia de San Jorge [Caridad], la iglesia de San Luís de los Franceses [wiki], la iglesia del Santo Ángel [convento], o la antigua sinagoga, hoy iglesia de Santa María la Blanca [diario]. No me parece justo destacar la Magdalena sobre las demás iglesias de la ciudad. El patrimonio histórico-artístico de los templos sevillanos es simplemente abrumador, y pienso que no puede reducirse a aquel trío de templos principales. Eso sin contar las iglesias conventuales. Digamos que habría que hablar mejor de un top ten de iglesias sevillanas. Véase la Guía artística de Sevilla y su provincia, de Enrique Valdivieso et al., con prólogo de Diego Angulo (Diputación Provincial de Sevilla, 1981).

Y ahora vuelvo a la feria. Este año se ha presentado, coeditada por la Universidad de Sevilla y la Asociación de Amigos del Libro Antiguo, el facsímil de la obra en dos tomos de Alejandro Guichot y Sierra, El cicerone de Sevilla. Monumentos y Artes Bellas (Compendio histórico de vulgarización) (1925-1935) [eus], con prólogo del profesor penalista y bibliófilo Miguel Polaino-Orts [sisius]. En la feria se vende al precio político de 20€. Es un auténtico acontecimiento bibliográfico, digno de la conmemoración de los 40 años de la feria. Además de este espléndido Cicerone, mis compras en la feria, que ordeno por el precio, de menos a más, han sido:

1. Arturo Pérez Reverte, Territorio comanche. Madrid, Ollero & Ramos, 1994 (3€). 

2. Eneas Silvio Piccolomini, La Europa de mi tiempo (1405-1458). Prólogo, traducción, notas e índices de Francisco Socas, catedrático emérito de latín [classica]. Universidad de Sevilla, 1998 (4€). Es la traducción castellana de Europa sui temporis varias continens historias (1458), del que sería el papa Pío II [eus] [books.google]. La Europa de Piccolomini ha sido también traducida al inglés el año 2013 [amazon]. 

3. Lope de Vega, Poesía lírica. Edición de José Manuel Blecua. Editorial Ebro, "Clásicos españoles", 1969 (5€). Sobre otras ediciones de las poesías lopescas, esta edición en el tomito de Ebro tiene su encanto.

4. Manuel y Antonio Machado, Las adelfas / El hombre que murió en la guerra. Madrid, Espasa Calpe, Colección "Austral", 1964 (6€). Es interesante leer, o consultar, la monografía de Enrique Baltanás, La obra común de los hermanos Machado (Sevilla, Renacimiento, 2010) [Renacimiento].

5. Jacinto Choza, Filosofía de la cultura. Sevilla, Editorial Themata, 2014 (9€). Jacinto Choza es catedrático de la especialidad en la Universidad de Sevilla [sisius]. Su tesis es que la filosofía de la cultura debe ser la filosofía primera de nuestro tiempo. Se explica el éxito de público del Sapiens de Yuval Noah Harari. Vivimos en días antropológicos, tout court.

6. San Anselmo, Obras completas, tomo I. "Traducida por primera vez al castellano. Texto latino de la edición crítica del P. Schmidt O.S.B. Versión castellana por el P. Julián Alameda O.S.B." Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1952. Contiene, con el texto latino, el Monologio, el Proslogio, o el Cur Deus homo, entre otras obras (15€). Hay edición facsímil reciente de esta vieja edición [BAC].

Al margen de estos libros, se ha repartido el folleto con el texto del pregón de la feria, que este año ha pronunciado Juan Eslava Galán. Se puede descargar en este enlace: [libroantiguo]. Es una evocación sentimental de su afición a los libros viejos. Si yo pudiera, le diría a Eslava Galán que dejase por un rato de publicar libros comerciales, y escribiese sus memorias...

La imagen del cartel, tomada del archivo Serrano de la fototeca municipal, es una feria de libros celebrada en la ciudad en 1953 [via].

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16 noviembre 2017

Horacio en El Jueves

Ya que estoy en racha, prosigo mis crónicas librescas en el mercado de El Jueves, que no tenía pensadas. Leer es una forma de elevarnos sobre las miserias de este mundo, y hacernos menos terrenales y más divinos, siguiendo a Aristóteles. Ahora tengo puesto el foco en Bertrand Russell, que debió ser el primer filósofo que leí, en castellano, a los dieciocho años, en La evolución de mi pensamiento filosófico. Me gustaría releerlo ahora. De él dijo Albert Einstein: "I owe innumerable happy hours to the reading of Russell’s works, something which I cannot say of any other contemporary scientific writer, with the exception of Thorstein Veblen" (in The Philosophy of Bertrand Russell—The Library of Living Philosophers). Pongamos que le hacemos caso a Einstein, desde este punto de vista literario.

Y bien, los libros comprados este jueves me parecen, todos ellos, excelentes. Voy a describirlos, indicando en esta ocasión el precio satisfecho (un precio de mercado callejero), para que se vea que no me gasto una fortuna en libros. Más bien soy comprador de lance, de oportunidades.

En la división que algunos llaman de "libros de curas" [vid.], he encontrado el Compendio de teología moral, obra escrita en latín por el P. Antonio M.ª Arregui, S.I. y traducida al castellano, renovada y completada por el P. Marcelino Zalba, S.I., Profesor de Moral en el Colegio Máximo de la Compañía de Jesús, de Oña (Burgos) [in memoriam], Bilbao, El Mensajero del Corazón de Jesús, 1945. Pagado, 1 € (se encuentra por 12 € en librerías anticuarias). El ejemplar además tiene un valor sentimental para mí: tiene el sello de una librería sevillana desaparecida, "El Rosario de Oro", de la calle Sagasta.

En la división de "libros de recreación" (vamos a llamarlos así), me he encontrado con una vieja edición de la novela Boy, por el padre Luís Coloma, S.J., de la Real Academia Española, Madrid, Administración de Razón y Fe, 1910. También tiene sello estampado de otra librería antigua, la de Manuel Macías, de la calle Gallegos, y otro sello de un taller de encuadernación de la Cuesta del Rosario. Pagado, 1 € (se encuentra por 5 € en internet, esta misma edición).

También la novela The Abbot, being the Sequel of the Monastery (Waverly Novels), by Sir Walter Scott, Bart. Edinburgh, William Paterson ("The Edinburgh Edition"), 1886. Aseado ejemplar, que me hubiera gustado tener este verano pasado, que me apetecía leer precisamente a Walter Scott. Pagado, 1 € (se encuentra por 10 € en internet, esta edición). No me parece un precio abusivo (quiero decir a la baja). Quien quiera que hubiese sido su anterior propietario, debió comprarlo, viajero en las Islas, por 50 pence, que es el precio anotado a lápiz en la guarda.

Y dejo para el final el plato fuerte, dos tomos con los poemas de Quintus Horatius Flaccus. Uno, el tome deuxième des Odes et Épodes, Paris, Librairie Hachette et Cie., 1874, y el otro, Satires, Paris, Librairie Hachette et Cie., 1886, encuadernados en media piel. Me han costado los dos 10 €, que me parece un precio justo y barato (en internet, la misma edición, por 40 €, es la edición de la imagen). Pertenece a la serie "Les auteurs latins expliqués d'aprés une méthode nouvelle par deux traductions françaises. L'une littérale et juxtalinéaire présentant le mot a mot français en regard des mots latins correspondants l'autre correcte et précédée du texte latin, avec des sommaires et des notes par une sociéteé de professeurs et de latinistes". Para los que han sido estudiantes en España, reconocerán el método de la serie de "Textos clásicos anotados" de la editorial Gredos. Los dos libros parece que pertenecieron a un padre dominico portugués, que los fechó, con elegante letra inglesa, en Coimbra, en 1878.

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09 noviembre 2017

Técnica del regateo en El Jueves

No me he referido tampoco hasta ahora a la técnica del regateo, en el momento de comprar libros viejos. Está contraindicado cuando los libros tienen un precio fijo. Por ejemplo, este jueves un anticuario ofrecía "tres libros a dos euros" (otros días, como si fuese una fórmula algebraica, uno, dos; tres, cinco). No me ha ido nada mal, lo voy a contar enseguida. También vale hacerse el remolón. Hoy he visto un libro que me ha enamorado, Biografía de una torre. La Giralda, que es una antología temática, sobre la Giralda, claro, de poetas sevillanos (Ayuntamiento de Sevilla, Junta Municipal del Distrito IV, 1985). Me pedían por él 10 euros y dije que no, aunque reconocía que era un buen libro. Por 8 euros, continué declinando la oferta, y cuando ya me iba, me dijo el vendedor: por 5 euros te lo llevas, y así fue. Por lo demás, hoy he hecho unas compras fabulosas, dignas de recordarse. Una primera edición de Pastorales (Madrid, Editorial Renacimiento, 1911), de Juan Ramón Jiménez, que en librerías anticuarias cotiza por encima de los 100 euros [tc]. Y también un libro rarísimo, del cardenal Pedro Segura y Sáenz, arzobispo de Sevilla, Unos días en la soledad. Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola (Sevilla, Editorial Edelce, 1950, imprimatur Dr. Tomás Castrillo Aguado, vicario general; nihil obstat Dr. José Comino García, tesorero de la S.M.I.C., censor), libro que está impoluto, como recién aparecido, y que valdrá un potosí, o eso me parece [tc]. Estoy contento, pero no todos los jueves van a ser como este.

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03 noviembre 2017

Étienne Gilson en El Jueves

Hasta ahora, en esta serie de crónicas del mercado sevillano de El Jueves, he relatado los libros que he comprado. Estaría gracioso que cuente también algunas oportunidades que he dejado pasar, por tardón, como cuando el mirón que está a tu lado, agarra al vuelo el libro que te hubiera gustado llevarte... Pienso que a estos mercados hay que ir con un espíritu relajado, libre de toda ansia de comprador. Si ves algo, bien, y si no, paciencia. Pero eso no quita que todavía me esté tirando de los pelos por un hallazgo, de esos que no vuelven en lo menos diez o quince años, o nunca. Una mañana de jueves, tuve un instante entre mis manos, sobándola y ojeándola, una edición argentina de El ser y la esencia, el libro principal de Étienne Gilson del año 1948 [vrin]. Fui tan tonto que no me lo llevé, porque tenía eso que dicen una falta... Quien fuese su propietario, se había dedicado a recortar con un cutter, en la hoja de portada, lo que podría haber sido una de esas feas firmas de los que no respetan a los libros. Una falta bastante para que yo le tome ojeriza a cualquier libro, pero con este hubiera debido hacer una excepción. No hay ninguna edición española reciente. El ser y los filósofos [eunsa], que sí se encuentra fácil en librerías, es la traducción de Being and Some Philosophers [pims], que parece más de la pata la llana, menos exigente. Pudiera ser que algún editor español se acuerde de reeditar El ser y la esencia, y si no, el que quiera que lea la edición francesa de la Librairie Philosophique J. Vrin, de la place de la Sorbonne, que siempre es mejor leer el original que no la copia. Étienne Gilson es un modelo de filosofo de nuestros días. Maestro que enseña la tradición, que enseña a leer, a estudiar y a pensar. Elegante en el decir y en el escribir (aunque yo lo he leído, pero no oído). Sus libros, cualquiera de ellos, merecen la pena.

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24 octubre 2017

J.R.J. en El Jueves

Abriré un paréntesis en la secuencia de este catálogo de libros comprados en el mercado sevillano de El Jueves, para relatar mi última comprilla que he hecho allí. Adelanto que es una Segunda antolojía poética (1898-1918) de Juan Ramón Jiménez, de la inconfundible colección "Austral".

Hace unos días en una librería de viejo me preguntaron si yo colecciono libros, y la pregunta se las trae. Es verdad que, al cabo del tiempo, uno ha reunido una colección, pero no estoy tan seguro de ser coleccionista. He ido al diccionario de la Lengua Española, y no me ha sido de mucha ayuda. Define la bibliofilia como la "afición a coleccionar libros". El coleccionismo es, también según el diccionario, la "práctica de coleccionar", lo que tampoco es mucho decir. Coleccionar es, claro, "formar colección de algo". Por fin el diccionario va a parar a la definición de colección, que es el "conjunto ordenado de cosas, por lo común de una misma clase y reunidas por su especial interés o valor". Pero ahora no queramos buscarle los tres, o los cinco pies al gato, y no pidamos al diccionario que nos explique qué es un conjunto ordenado de cosas. De todos modos, echo en falta que el diccionario se acuerde de quienes, como yo, nos dedicamos a coleccionar, sin haber pretendido desde un principio hacer una colección, un todo ordenado. La colección crece como un fractal [wikipedia], unos libros van llevando a otros libros. En realidad, lo primero en el tiempo es el coleccionismo, que viene del latín colligo, que significa reunir o juntar [Lewis & Short]. Sólo el tiempo hace de las cosas reunidas o juntadas una colección, un conjunto ordenado. En suma, me gusta reunir o juntar libros, que compro o me regalan (con mucha más frecuencia lo primero que lo segundo). El orden de la colección ha venido después, porque no necesariamente el poseer libros hace del bibliófilo un bibliotecario.

No he leído todos los libros que tengo, pero me gusta verlos reunidos (i.e. coleccionados) como una esperanza de lectura. Con esto quiero decir que no puedo abstraer de los libros su utilidad, viéndolos como simples collectable [Dictionary]. Mi interés en los libros es más utilitario que coleccionista, aunque sea capaz de apreciar un libro con una buena facha. Pero hay que aceptar que la bibliofilia no tenga nada que ver con la afición a la lectura. En resumen, soy lector, no bibliófilo, porque no colecciono libros, aunque tenga una colección de libros (esa es la paradoja). El mes pasado, el escritor Juan Pedro Quiñonero, desde París, escribía que "Sotheby's estima que uno de los cinco ejemplares de «Por el camino de Swann», el primer volumen de «En busca del tiempo perdido», editados en papel japón imperial, por cuenta de su autor, en 1913, pudiera venderse, hoy, en subasta pública, por entre 400.000 y 600.000 euros." [Abc] [Sotheby's]. Noticias como esta son las que no le caben en la cabeza a un aficionado a los libros, no digo ya al bibliófilo que colecciona libros como objetos valuables en subasta.

Reunidos o juntados mis libros, les he impuesto un orden propio de una colección, de una biblioteca. Por ejemplo, sin ir más lejos, según el criterio "libros que he comprado en el mercado de El Jueves". Pero no me ha dado por coleccionar, reunir o juntar libros de una determinada rama. Podría haberme aficionado a reunir, por ejemplo, ediciones de El Criticón. Las que más aprecio no tienen nada de particular, son la primera y la última que leí: la primera, de la colección "Austral", de letra microscópica, y la última, los tres tomitos manejables de la edición de Evaristo Correa Calderón para la colección de "Clásicos Castellanos", que es por ahora la que prefiero para releer. Sin embargo, está fuera de mi alcance, ni la pretendo, la reciente edición de la Institución Fernando el Católico, de la Diputación Provincial de Zaragoza [ifcdpz].

En fin, algo de esto me pasa con los libros del poeta de Moguer Juan Ramón Jiménez. En mi colección he reunido, por ejemplo, una edición elegante (no digo de bibliófilo) de sus Primeros poemas [Point de Lunettes], aunque el ejemplar que más aprecio es la edición corrientucha que leí en el bachillerato de la Nueva antolojía editada por Aurora de Albornoz (Barcelona, Península, 1973), que además tiene el sello de la librería Padilla, cuando abría en la calle Laraña, enfrente de la iglesia de la Anunciación. Ahora me he encontrado en El Jueves, que es lo que iba a contar, una edición de la Segunda antolojía poética (1898-1918). La primera antolojía, según cuenta el mismo Juan Ramón, se editó por la Hispanic Society de New York (1917). La edición en la colección Austral (la antigua "Colección Universal" de Calpe) es la canónica. El prólogo lo dirigía J.R.J. a Manuel G. Morente, entoncer director de la colección. El librito que he comprado (me da vergüenza decir que me ha costado en El Jueves 50 céntimos de euro) es del año 1969. Tiene escrito a lápiz, en la primera página, "40.-" (que serían las pesetas que entonces costaba). Lo más curioso, en la portada, es el sello de la "Imprenta Papelería Borrero", casa fundada en 1894 y aún en activo, con tienda justamente en la C/ Juan R. Jiménez nº 15, de Moguer. El libro sería un souvenir de un visitante del pueblo del poeta, que quiso llevarse de recuerdo los versos de Juan Ramón.

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19 octubre 2017

Los filósofos de El Jueves

Pronto concluiré esta improvisada serie de crónicas, en realidad un catálogo, de los libros que he encontrado, y comprado, en el mercado sevillano de El Jueves de la calle Feria. Comencé relatando "mi agosto en El Jueves" [1], y luego he hecho un recuento de libros de religión [2], libros de derecho [3], y más tarde libros literarios, distiguiendo entre la literatura inglesa [4], los clásicos españoles [5], y los modernos [6]. Y llegado este momento me pregunto si habrá, entre los hipotéticos lectores, alguno que haya echado en falta los libros de filosofía. Están; aunque antes de listarlos me creo en el deber de decir algo sobre qué es filosofía, haciéndome la ilusión de que la pregunta pueda despacharse en unas pocas líneas.

Filosofía no es sabiduría. La sabiduría está al alcance de cualquier hombre o mujer que viene a este mundo, la filosofía no. La sabiduría tiene que ver con la vida; la filosofía, con el pensamiento. Tomemos el que a mí me parece, en nuestra cultura, el libro filosófico por excelencia, la Metafísica de Aristóteles. La filosofía parece, vista de puertas afuera, una práctica retórica, que subsiste en la tradición escolar de maestros y discípulos, y se expresa en la enseñanza y el diálogo, y acaba escrita en los libros que convencionalmente llamamos "libros de filosofía". La Metafísica es ni más ni menos que una recopilación de enseñanzas de escuela. Y luego, vista desde dentro, ¿qué es la filosofía? Hay quien se empeña en que la filosofía tenga un asunto propio, y creo yo que no lo tiene. Puede compararse la filosofía con el juego del ajedrez. El ajedrez es una representación esquemática de la guerra. Somos capaces de jugar al ajedrez porque los hombres somos polémicos, hacemos la guerra, o discutimos con el vecino. El ajedrez no acaba con ser un simple juego, porque para entenderlo es necesario que nos refiramos a la realidad última de la que el juego es esquema, la guerra, la polémica. No habría ajedrez si no hubiesen conflictos y guerras. La filosofía es también, como el ajedrez, un esquema de la realidad, que no se entiende sin referirnos a la realidad, a todo lo que existe (la mente, el universo, Dios, incluso los números). Por eso no hay nada que pueda decirse que sea el asunto propio de la filosofía, que no es posible comprender fuera de la realidad, como un simple juego autopoiético (si se me permite decirlo así). La Metafísica de Aristóteles, en consecuencia, es algo más, o mejor, algo distinto de eso "filosófico": es física, es matemáticas, es teología. Una filosofía atea es una filosofía deficiente, porque niega parte de la realidad, pero hay que aceptar que aún merezca el nombre de filosofía, es decir un esquema logrado o fallido de lo que existe.

Y después de este excursus, ahora la lista:

Bertrand Russell (1945), Historia de la filosofía occidental. La sabiduría de occidente. Traducción del inglés de Juan Martín Ruiz-Werner y Juan García Puente. Prólogo de José Barrio Gutiérrez. Con 97 ilustraciones. Madrid, Editorial Aguilar, 1973. Yo no lo usaría como "libro de texto".

Mario de la Cueva (ed.), Estudios de historia de la filosofía en México. Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), 1963. Los dos últimos capítulos son de Leopoldo Zea, sobre "Positivismo", y de Fernando Salmerón, "Los filósofos mexicanos del siglo XX".

Remi Brague (2006), En medio de la Edad Media. Filósofos medievales en la cristiandad, el judaísmo y el islam. Traducción de Antonio Lastra y Víctor Páramo Valero. Madrid, Ediciones Encuentro, 2013. Fue una oportunidad, comprado por 4 euros, usado, cuando en librerías, nuevo, cuesta 24 euros. Recopilación de artículos, que me parecen un tanto ligeros, no sé si merecen este desembolso. Compárese que la edición original francesa ¡cuesta sólo 10,20 euros! [Flammarion]. Sin comentarios.

Francisco Sánchez (1581), Que nada se sabe (De multum nobili et prima universali scientia quod nihil scitur). Prólogo de Marcelino Menéndez Pelayo. (No indica traductor). Madrid, Espasa Calpe, colección "Austral", 1972. Tiene su aquel, encontrar este libro en un mercado popular.

Stefan Zweig (1925), La lucha contra el demonio. Hölderlin - Kleist - Nietzsche. Traducción directa del alemán de Joaquín Verdaguer. Sobrecubierta y tapa de Will Faber (sobre este ilustrador, consultar la [Viquipèdia]). Barcelona, Editorial Apolo, 1946. La definición más graciosa que he encontrado de Stefan Zweig, es que fue autor de libros "para adolescentes de todas las edades" (for teenagers of all ages, [lrb]).

Giovanni Papini, Obras. Recopilación, prólogo y notas de José Miguel Velloso. Tomo IV. Religión / Filosofía. Traducción de Amando Lázaro Ros y Carlos Povo. Madrid, Editorial Aguilar, 1964. Incluye en la parte "filosófica", El ocaso de los filósofos, La otra mitad, Pragmatismo y Los amantes de Sofía. Giovanni Papini puede parecer que hubiese pasado de moda, aunque en realidad es ya un clásico de las letras italianas, y no cesa de reeditarse en España. Pero es verdad que traducido pierde garra.

Julián Marías (1956), Los Estados Unidos en escorzo. Madrid, Ediciones de la Revista de Occidente, colección "El alción", 1972. Producto de la experiencia de Marías en norteamérica, donde fue profesor visitante en algunas universidades de las costas este y oeste. Es un preanuncio de sus memorias, Una vida presente (1989), que me parece un libro capital de la cultura española del siglo XX.

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10 octubre 2017

Joaquín Romero Murube en El Jueves

Después de los clásicos [1], en este serial de los libros que he comprado en el rastro sevillano de El Jueves, han de seguir, por rigurosa lógica, los modernos, a modo de antiqui & moderni (ancients vs. moderns) [Swift]. Son los clásicos vivos, los que han vivido en nuestro tiempo. Para ilustrar esta entrada, estuve dudando si escoger alguna de las poquísimas fotografías de Juan Sierra disponibles en internet, o bien de algún otro escritor, que habría de ser con preferencia sevillano. Hay más abundancia gráfica del escritor Joaquín Romero Murube, por cuya elegante figura he optado. Respondía a la perfección al arquetipo de sevillano fino y frío (según definición de Miguel de Unamuno, que no caigo ahora donde lo dijo). En la fotografía de aquí, aparece con el periodista Nicolás Salas, que está irreconocible de tan joven, y de tan delgado [Salas]. Y pues estoy cansado, con pocas ganas de pensar, paso sin más preámbulo a la crónica, que esta vez sigue el orden de publicación de cada libro:

Joaquín Romero Murube (1938), Sevilla en los labios. Prólogo de Eduardo Llosent y Marañón [fcmh]. Ilustraciones de José Narro [fce]. Barcelona, Luís Miracle editor, 1943 (2ª ed.). Con esta edición original, ya he progresado en mi colección, después de dos facsímiles, uno pobre y en blanco y negro del editor Castillejo (1991), y otro más respetuoso, a dos tintas, de la Fundación de Aparejadores (1977). Los derechos de edición del libro fueron cedidos por la viuda del escritor a la Bolsa de la Caridad de la Hermandad Sacramental de María Santísima en su Soledad (parroquia de San Lorenzo), a la que estuvo vinculado, y que en 1995 editó en estuche algunos otros de sus libros [Soledad].

Miguel García Posada, El paraíso y las hachas. Ayuntamiento de Arcos de la Frontera, colección de poesía "Alcaraván", 1967 (colección al cuidado de Antonio y Carlos Murciano). Dibujo del poeta hecho por Sancha. Viñeta de Moreno Galván. Con este librito es lo más cerca que he estado de pescar una primera edición de algo. Pese a todo, le tengo más cariño, del escritor y crítico Miguel García Posada, a su edición de 40 años de poesía española. Antología 1939-1979 (Madrid, 1988), que me dedicó al finalizar una conferencia el año 1990. Sobre el pintor y poeta Francisco Moreno Galván, [Puebla].

Camilo José Cela (1948), Viaje a la Alcarria. Las botas de siete leguas. "Nota a esta edición", fechada en Madrid, 16 de octubre de 1952. Madrid, Espasa Calpe, colección "Austral", 1967. Echo de menos esta inconfundible colección Austral, que hoy ha perdido su identidad, aunque siga siendo el ideal de los libros baratos.

Vicente Aleixandre (1956), Mis poemas mejores. Madrid, Editorial Gredos, "Antología Hispánica", 1977. Cuarta edición aumentada, que llega hasta los Diálogos del conocimiento (1974). El mérito de esta edición es que es una selección comentada por el propio poeta.

Leopoldo de Luís, Vida y obra de Vicente Aleixandre. Prólogo de Ramón Garciasol. Madrid, Espasa Calpe, "Selecciones Austral", 1978. El relato de la vida llega hasta el premio Nobel. La obra, de nuevo, hasta los Diálogos del conocimiento.

José Luís Cano (ed.), El tema de España en la poesía española contemporánea. Antología. Madrid, Taurus ediciones, 1979 (la primera edición se publicó en la editorial de la Revista de Occidente). La antología se abre con el poema "A España" (1928), de don Miguel de Unamuno. Del editor prefiero su Antología de la nueva poesía española (en la editorial Gredos, primera edición de 1958), o la Antología de poetas andaluces contemporáneos (Ediciones Cultura Hispánica, 1952), que la edición de 1978 me costaría en la librería Padilla, enfrente de la Anunciación, cosa de 400 pesetas o por ahí (cuando en España aún había pesetas).

Juan Sierra González, Sevilla en su cielo. Sevilla, Junta Municipal del Distrito III - Triana, 1984. Este sí que es un libro inencontrable, muy apreciado, junto con los libros de poesía: La edición de los Poemas Juan Sierra en Comares, de 1992, está desaparecida de las librerías desde entonces, pero aún se encuentran ejemplares de su último libro de versos, Álamo y cedro (Sevilla, Renacimiento, 1982). Sevilla en su cielo, que son sus prosas, me la vendió un viejo por 7 euros. Suerte. "Reunir en un volumen algunos artículos míos, publicados en la Prensa, ha sido la razón de este libro. En él se imprimen notas y recuerdos de Sevilla, la ciudad en la que residí la mayor parte de mi vida... Si en algo he logrado con lo escrito dignificar y enaltecer a Sevilla -que tanto tiene de bueno- me alegro de todo corazón y doy gracias a Dios por mi trabajo" (del prólogo). Sobre Juan Sierra (1901-1989), [Abc]. A ver si el Excmo. Ayuntamiento se acuerda de él, y de los sevillanos amantes de la poesía, y reedita (pienso que con autorización de sus herederos) sus versos y su prosa, obra bien corta, pero brillantísima, modelo lacónico, como la de Romero Murube, del sevillano fino y frío.

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05 octubre 2017

Martí de Riquer en El Jueves

Continúo con la descripción de libros que he comprado en el rastro sevillano de El Jueves. Preceden, en artículos anteriores, los libros de religión [1], los libros de leyes [2], y la literatura inglesa [3]. Y ahora le toca el turno a los clásicos, que son para mí la literatura escrita en lengua castellana o española. Jorge Luís Borges ha definido a los clásicos en un ensayo célebre, aunque yo no voy a repetir ahora su definición, pero sí recordar su cautela de que "las coincidencias o novedades importan menos que lo que uno cree verdadero" [Borges]. Yo los defino a los clásicos como los libros que siempre tendremos con nosotros. Verdad es que no hay metro de medir el clasicismo, y que cada lector tiene sus preferencias. Si es unánime, o la preferencia es del mayor número, tenemos ahí un clásico (J. L. Borges ya lo es). Cuando repaso la lista de títulos que sigue a continuación, me llama la atención que se componga en gran parte de libros marginales. Pero no tanto, pues cuento hasta tres libros cervantinos, que es el clásico por excelencia. Si  los clásicos están en todas partes (véase el caso del Quijote), no parece que sean de venta sencilla en una feria. En estos lugares se reclama la atención con los libros exóticos, populares o procaces. Pero juzgue el lector sobre estos libros, que reseño por orden de antigüedad:

Alfonso El Sabio, General Estoria. Tercera parte. IV. Libro de Salomón: Cantar de los Cantares, Proverbios, Sabiduría y Eclesiastés. Edición de Pedro Sánchez-Prieto Borja y Bautista Horcajada Diezma. Madrid, Editorial Gredos, Biblioteca Románica Hispánica, 1994. Texto a doble columna de la versión castellana alfonsí y de la latina de la "Biblia de París", texto corrompido de la Vulgata vigente en la Sorbona en el siglo XIII. Es un testimonio del "romanceamiento bíblico medieval".

Ramón Menéndez Pidal (ed.), Textos medievales españoles. Ediciones críticas y estudios. Obras de R. Menéndez Pidal, tomo XII. Madrid, Espasa Calpe, 1976. LI láminas. La edición reproduce obras tales como la Disputa del alma y el cuerpo, o el Auto de los Reyes Magos, hasta el Poema de Yúçuf.

Samuel G. Armistead, Joseph H. Siulverman, Tres calas en el romancero sefardí (Rodas, Jerusalén, Estados Unidos). Con un prólogo de R. Menéndez Pidal. Traducción parcial de Iacob M. Hassán y Selma L. Margaretten. Transcripciones musicales y estudio de Israel J. Katz. XII láminas. Glosario de turquismos, hebraísmos y formas judeo-españolas poco usuales. Valencia, Editorial Castalia, 1979. Edición de romances sefardíes tomando como referencia el testimonio de manuscritos aljamiados, y de judíos sefardíes de Europa oriental refugiados en los EEUU.

Fernando de Rojas (1491), La Celestina. Introducción y notas de Juan Mateos. Barcelona, Ramón Sopena Editor, s.f. (¿1920?). El editor defiende que el bachiller Rojas fue el único autor de toda la Comedia de Melibea. En contra, hoy, Govert Westerveld [laopinión].

Fray Antonio de Guevara (1539), Libro primero de las Epístolas Familiares. Tomo II. Edición de José María de Cossío. Madrid, Aldus Artes Gráficas, colección "Biblioteca Selecta de Clásicos Españoles", 1952. Impreso a expensas de la Fundación Conde de Cartagena. La última de las epístolas, la que hace la número 43, "Letra para el Abad de Compluto, en la qual se declara por qué Dios da tribulaciones a los justos", en latín.

Miguel de Cervantes Saavedra (1585), Primera parte de la Galatea. Dividida en seis libros. Dirigida al ilustrísimo señor Ascanio Colonna, Abad de Santa Sofía. Barcelona, Ramón Sopena Editor, s.f. El libro tiene firma de su primer propietario, "Octubre 1º de 1917", una edición contemporánea de la revolución bolchevique. Está viejo, pero tiene bellas ilustraciones.

Martín de Riquer, Aproximación al Quijote. Prólogo de Dámaso Alonso. Biblioteca Básica Salvat de los libros RTV, 1970. Esta de R.T.V. fue una colección de libros populares y baratos, que aún sobrevive dignamente en los mercadillos. Este de Riquer, que me costó 1 euro, es la recuperación del mismo que leí en el bachillerato, que había extraviado. A Martí de Riquer, filólogo catalán y académico de la española [rae], se le debe un librito delicioso, Cervantes en Barcelona (1989).

Miguel de Cervantes Saavedra (1615), Novelas ejemplares. Edición ilustrada. 16 grabados en negro y 14 cromotipias. Barcelona, Editorial Ramón Sopena, colección "Biblioteca Hispana", 1956. Bonita edición, con el texto mondo de las novelas, sin notas ni introducciones, ni nada de eso. Le plaisir du texte. Incluye la novela de "La tía fingida", que no tengo motivos para negársela a Cervantes (las primeras líneas y el aire de vodevil, o entremesil, de la historia, son inconfundiblemente cervantinos), aunque me parece flojita, como de autor joven y primerizo, que no resiste la comparación. Con razón Cervantes la excluiría de la edición de 1615. En cierto modo, Miguel de Cervantes también ha sido víctima de los papeles inéditos que todo autor guarda imprudentemente en el cajón.

Lope de Vega (1612), Pastores de Belén. Refundión y prólogo de Rafael Olivares Figueroa. Ilustraciones de Juliá Riu. Barcelona, Editorial Juventud, 1960 (1ª de 1941). "Aunque me pareció adolecía de graves inconvenientes para ser colocada en manos de niño, la reiterada lectura y meditación hubieron de llevarme al convencimiento de que si, con cuidado, se eliminaban de ella los pasajes que, por su  oscuridad, pesadez, crudeza o descuido, lo tornaban anti-infantil, sin que se quebrantase la unidad ni se deformase la gala del estilo, los Pastores de Belén se tornarían en uno de los más bellos libros para la infancia..." (del prólogo de R. Olivares Figueroa, fechado en Córdoba, Navidades de 1935 [Dialnet]). Sobre el ilustrador [gec]. Es mi última compra en El Jueves, una invitación a la ternura y a la bella esperanza.

Joaquín de Entrambasaguas, Vida de Lope de Vega. Con 16 láminas. Barcelona, Editorial Labor, colección "Pro Ecclesia et Patria", 1942 (1ª de 1936). Una biografía subyugante, que recomiendo, ahora que todavía puede encontrarse en las librerías de viejo a precio barato.

Enrique Gil y Carrasco (1844), El señor de Bembibre. Nota preliminar de Federico Carlos Sáinz de Robles (donde dice que "es la más bella novela histórica de nuestra literatura"). Madrid, Editorial Aguilar, colección "Crisol", 1944. De ocasión. Los libros "Crisol" son un clásico de los libros viejos (es cierto que unos títulos más demandados y cotizados que otros). Este tiene la curiosidad de haberse publicado el año del centenario de la novela (1844-1944).

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29 septiembre 2017

Kipling en El Jueves

Continúo con este serial impremeditado en que reseño los libros que he comprado en el rastro sevillano de El Jueves. Ya me he referido a esa categoría equívoca de los libros de curas, o simplemente de religión [1] y luego a la bibliofilia jurídica, es decir los libros de leyes [2]. Ahora toca los libros por excelencia, los libros literarios, que son los productos del arte de la palabra, materia de los libros. Esos son, de hecho, los grandes géneros de libros. Cualquier cosa puede estar en los libros, porque son una imagen de la mente, y por tanto una imagen del universo (porque la mente refleja el universo como si fuese un espejo). De esto trata un hermoso librito, que recomiendo, del neurólogo mexicano José Luís Díaz Gómez, Frente al cosmos. Esbozos de cosmología cognitiva [Herder]. El universo como libro es una metáfora antigua, que puede hallarse en San Agustín. Por eso los libros de esta baja esfera sublunar aspiran a representarnos todo lo que hay en el mundo.

Ese gran monumento literario al que llamamos con toda propiedad la Biblia, esto es los libros, reúne todos los géneros de libro. Es a un tiempo un libro religioso, porque contiene la revelación del Señor Altísimo, y es un libro jurídico, porque recopila las leyes del pueblo de Israel, y por eso la Torah se llama o Nómos en el griego de los LXX. La Biblia es también un maravilloso libro literario, que relata la historia de Israel y de los primeros padres; y en fin, también es un libro científico, porque representa las ideas cosmogónicas del pueblo, comenzando por el grandioso relato de la creación del mundo: in principio creavit Deus caelum et terram, Bereshit bara Elohim et hashamayim ve'et ha'arets.

Son muchos los libros literarios, recreativos, que he encontrado en El Jueves. Así que he decidido repartirlos por materias, y comenzar, algo caprichosamente, por la literatura inglesa. Parece sorprendente que en un mercado local de cosas viejas, aquí en la Sevilla profunda, se encuentren libros ingleses, pero es así de cosmopolita esta feria. Los presento por orden de antigüedad de los autores:

Fourteenth Century Verse & Prose. Edited by Kenneth Sisam. Includes a Middle English vocabulary by J.R.R.Tolkien. Oxford, at the Clarendon Press, 1964 (first published 1921). Antología literaria de autores de inglés medieval, por ejemplo unos fragmentos de Sir Gawain and the Green Knight. "Chaucer, who suffers when read in extracts, is not represented in this book, although without him fourteenth-century literature is a body without a head".

Washington Irving (1832), Tales of the Alhambra. With and introduction and notes by Ricardo Villa-Real. Granada, Editorial Padre Suárez, 1965. Muchas láminas de Granada y la Alhambra. La cubierta reproduce un óleo del pintor orientalista granadino Gabriel Morcillo Raya (1887-1973), "El príncipe Ahmed". De este libro ya he hablado [aquí].

Rudyard Kipling (1894), The Jungle Book. With illustrations by J. Lockwood Kipling and W.H. Drake. London, MacMillan and Co., 1932. "Many older editions of Rudyard Kipling's books have a swastika printed on their covers associated with a picture of an elephant carrying a lotus flower, reflecting the influence of Indian culture. Kipling's use of the swastika was based on the Indian sun symbol conferring good luck and the Sanskrit word meaning "fortunate" or "well-being". He used the swastika symbol in both right- and left-facing orientations, and it was in general use by others at the time. In a note to Edward Bok written after the death of Lockwood Kipling in 1911, Rudyard said: "I am sending with this for your acceptance, as some little memory of my father to whom you were so kind, the original of one of the plaques that he used to make for me. I thought it being the Swastika would be appropriate for your Swastika. May it bring you even more good fortune." Once the Nazis came to power and usurped the swastika, Kipling ordered that it should no longer adorn his books. Less than a year before his death, Kipling gave a speech (titled "An Undefended Island") to The Royal Society of St George on 6 May 1935, warning of the danger which Nazi Germany posed to Britain" [wikipedia].

G. K. Chesterton (1923), San Francisco de Asís. Traducción del inglés de M. Manent. Barcelona, Editorial Juventud, 1945. Reimpresión de la primera edición española de 1925, temprana traducción de la biografía publicada por Chesterton en 1923. Láminas con iconografía franciscana. El ejemplar tiene sello de la desaparecida "librería religiosa Eulogio de las Heras, Sierpes 13, Sevilla". Por otro lado, parece oportuno recordar aquí la figura del traductor, el eminente escritor catalán Mariá Manent y Cisa [AELC].

Virginia Woolf (1929), A room of one's own. London, The Hogarth Press, 1974 (fifteenth impression). Ejemplar con cubierta diseñada por la hermana, Vanessa Bell. "This essay is based upon two papers read to the Arts Society at Newnham and the Odtaa at Girton in October 1928". Leo que la Odtaa era una sociedad o club literario de Cambridge. Es un clásico de los gender studies, del que he hablado ya de refilón [aquí]. Es infinitamente preferible leer el elegante original inglés, repleto de ironías y humorismo, que no las insípidas traducciones castellanas que hoy se encuentran en librerías. No puedo comentar ahora este sugerentísimo ensayo, por falta de tiempo y espacio. Es muy conocido el pasaje en que Virginia Woolf especula sobre una hipotética Judith Shakespeare, hermana de William, y que a mí me parece que encierra algún sofisma (porque es evidente que no conocemos ninguna obra de una tal Judith Shakespeare). 

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22 septiembre 2017

Bibliofilia jurídica, teoría y práctica

Mi serial sobre libros del rastro sevillano de El Jueves, que puede leerse en este [enlace], quedaría manco, es decir, defectuoso o falto de alguna parte necesaria, si no me refierese a otro clásico de los libros de barato, que son los libros de leyes, en su más amplio sentido; esos libros que los estudiantes, cuando termina el curso, mandan sin miramientos a la basura o, como dice la canción "Triste y sola", empeñaban en el Monte de Piedad. Los libros jurídicos caducan muy pronto, y hoy su valor informativo está muy relativizado con la potencia de las bases de datos electrónicas. El libro jurídico, en su sentido clásico, aquel que se lee y se estudia, debe estar más ligado a las humanidades, a la reflexión, y por tanto se ha de valorar la antigüedad. Los juristas de todos los tiempos sabían que el derecho es mudable, y así lo dice Santo Tomás de Aquino: lex recte mutari potest propter mutationem conditionum hominum (S.Th. I-II, q. 97, a. 1 [Corpus]). Luego si mudan las leyes, los libros de leyes, que son objetos físicos, quedarán siempre atrás, designio que disgustaba al antijurista Julius Hermann von Kirchmann. Parece que nada hay más mostrenco que un viejo código caducado, o un libro jurídico de tiempos pasados. El bibliófilo jurídico conoce esta condición pasajera, efímera, del libro de leyes, y la valora, porque también es hermoso el espectáculo del derecho moviéndose y cambiando a lo largo del tiempo, y sin embargo permaneciendo en su esencia (valga esta expresión refinada).

En el mercado de El Jueves, desde luego, hay de todo lo que pueda imaginarse en materia de leyes, y algunos ejemplares buenos he encontrado, sin haber pretendido hallar ninguna pieza de valor desmesurado en el mercado del libro antiguo. Por ejemplo, un Code civil anoté d'aprés la doctrine et la jurisprudence (Paris, Librairie Dalloz, 1925), que Luís Andújar, un clásico del mercado [Diario], me vendió "de regalo" (yo lo creo) por 5 euros. O la primera edición del Derecho agrario (Revista de Derecho Privado, 1965), del notario Ballarín, que ha muerto el año pasado [EuropaPress], incluso unas Instituciones de derecho mercantil (Madrid, Imprenta de Aguirre, 1943) de Joaquín Garrigues, o el Derecho internacional privado (Barcelona, Labor, 1936) de Martin Wolff. Un panorama muy variado en el que el bibliófilo jurista puede entretenerse.

Mis últimas adquisiciones jurídicas en El Jueves me parecen muy interesantes, e ilustran bien, pienso, el sentido y valor del libro jurídico antiguo. Uno es la monografía sobre El Adulterio, del Dr. M. Enrique de Carmona (Barcelona, Dux Ediciones, 1955?), que en su quinta parte contiene una curiosa "casuística del adulterio" (adulterios históricos, casos curiosos, o jurisprudencia desde 1871 a 1954). Hoy se comete adulterio como en el pasado, aunque tenga ya un valor jurídico más limitado (hoy no es delito, por ejemplo, al menos en España). Es un ejemplo de "libro jurídico antiguo". El otro libro es La bipartición del proceso civil romano, tesis doctoral por José Aparici Díaz, "profesor auxiliar de derecho romano en la Universidad de Sevilla" (Sevilla, Imprenta Suárez, 1946). "Leída esta Tesis para el grado de Doctor, el día 18 de octubre de 1945, en la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid...". De D. José Aparici tengo un recuerdo entrañable, pues fue el primer profesor del que recibí una lección en la facultad, allá por el primer curso de 1982, y siempre repito el primer aforismo juridico latino que nos enseñó: pacta sunt servanda.

14 septiembre 2017

Libros de curas

Voy a seguir relatando los libros que he comprado en el mercado de El Jueves (que es algo así como el rastro de Sevilla), y me ha parecido bien hacer ahora una relación de los libros de curas que he encontrado allí. Es una categoría esa, la de "libros de curas", un tanto chistosa, vaga e imprecisa, porque no hay libraco del que no se pudiera decir que alguna vez había sido de un cura. Pero esto lo ha contado con mayor autoridad y chispa el librero anticuario sevillano Abelardo Linares, en una entrevista (que se puede leer [aquí]), donde contaba:

"...Mientras estudiaba Filología en Madrid, a principios de los setenta, se me ocurrió que vender libros en el rastro era un buen modo de comprar libros para mí y hacerme mi propia biblioteca. Todos los domingos, a eso de las siete de la mañana, montaba con mi novia de entonces un pequeño puesto en el Campillo del Mundo Nuevo y luego me daba una vuelta para ver qué novedades estaban sacando los otros vendedores y comprar lo que pudiera para luego revenderlo. El Jueves de la calle Feria también solía ser estupendo en esos años. Recuerdo una mañana en la que habían dispuesto en la plaza de Montesión una gran montaña de libros en pergamino del siglo XVIII y principios del XIX que vendían a diez pesetas, dos duros, al grito de "libros de curas, libros de curas...".

A mí oír eso de los libros de curas me hace mucha gracia, porque sigue oyéndose en El Jueves, aunque los vendedores se han renovado y ahora dicen ¡más barato que en internet!, pero también aquello tan castizo de ¡no se mete la mano en el bolsillo ni pa' rascarse! Parece lógico hablar de libros de curas, porque hubo un tiempo en que un cura era personaje con fama de instruído y leído, que al fallecer naturalmente dejaba a sus deudos un montón de libros y papelotes. Y había quien mal interpretaba aquello de la limosna para el culto, pensando que quería decir limosna para el señor cura, porque el cura solía ser la persona más culta del lugar.

Bromas aparte, en El Jueves me he hecho estos años con una buena colección de ejemplares de esa categoría tan chusca y equívoca de libros de curas, por lo común de teología, escritura y cánones. Me gustan, y estoy contento de mi fortuna de coleccionista. Por eso creo que merece la pena que haga una lista de los que, por azar, sin buscarlos, han ido llegando a mis manos, a precio ventajoso. También es cierto que estos libros religiosos, o simplemente de curas, son particularmente abundantes en El Jueves, por algo será. La relación que hago sigue el orden cronológico usual de publicación.

Rmo. P. Phelipe Scío de S. Miguel, de las Escuelas Pías, obispo electo de Segovia, La Biblia Vulgata latina traducida al español,  anotada conforme al sentido de los Santos Padres y expositores cathólicos. Segunda edición. Tomo XII del Antiguo Testamento. La Prophecía de Isaías. Madrid, en la imprenta de don Benito Cano, MDCCXCVI. 380 p. Texto a doble columna, latín y castellano. Me costó sin regatear 14 euros, comprada a un gitano de la plaza de los Maldonados. La estrella de la colección.

Fray Luís de León (1583), La perfecta casada. Madrid, librería católica de Gregorio del Amo, 1906. 225 p. Edición en piel y cantos dorados.

Santo Aurelio Agostino, Le Confessioni, volgarizzate da Monsignor Enrico Bindi, vescopo di Pistoia e Prato. Edizione riveduta, corretta e aumentata del volgarizzamento della vita del Santo scritta da Possidio. Firenze, G. Barbèra, Editore, 1909. 408 p. Con esta ya puedo decir que colecciono ediciones de las Confesiones, que añado a la castellana de José Cosgaya, en la B.A.C. (1986), y la inglesa de William Watts de 1631, editada con el texto latino en la Loeb Classical Library.

John Bunyan (1678), The pilgrim's progress. Edited with an introduction and notes by Ernest C. Noyes, professor of English, Normal English School, Pittsburgh. New York, Charles E. Merrill Co., 1910. 306 p. No se puede llamar a este "libro de curas", sino tal vez de la devoción del pueblo inglés, aunque me ha parecido bien inclurlo aquí.

The Treasury of the Sacred Heart. With Epistoles and Gospels for the Sundays and Festivals of the Year. Revised and corrected by an Irish Jesuit Father. Cork, W. Egan & Sons Ltd, 32 Patrick Street, Cork, 1923. 414 + 114 p. Precedido de "Table of Movable Feasts" (calendario de fiestas móviles eclesiásticas). Un bello devocionario a dos tintas, con textos paralelos en inglés y latín.

V.P. Fr. Diego de Estella (1574), Tratado de la vanidad del mundo, que compuso el V.P. Fr. Diego de San Cristóbal, conocido por el apellido Estella, su patria, en el reino de Navarra. Tomo I. Madrid, Administración del Apostolado de la Prensa, 1925. 552 p.

Prof. Dr. W. Votsch, de Magdeburgo, Gramática latina. Traducida de la reimpresión alemana por el Prof. Domingo Miral y López, de la Universidad de Zaragoza. Barcelona, Editorial Labor, 1926. 170 p. Ejemplar curioso, que procede de expurgo de la biblioteca de un seminario diocesano.

P. Constantino Bayle, S.J. (1918), La Predicación Sagrada, según los documentos pontificios y doctrina de los Santos Padres. 2ª ed. Barcelona, Tipografía Católica Casals, Calpe 108, 1933. 292 p. "Imprímase, Manuel, Obispo de Barcelona" (el Dr. Manuel Irurita Almandoz). El libro está firmado y fechado en el "Curso IIIº de Sgda. Teolog. 1944-1945", por un seminarista, que alcanzó a ser prelado, ya fallecido. La divina providencia me ha constituído en custodio de este libro.

Santo Tomás de Aquino, La Ley. Versión castellana y notas explicativas del Prof. Constantino Fernández Alvar, del Instituto Internacional "Angelicum". Barcelona, Editorial Labor, 1936. 250 p. Incluye el texto latino del "Tratado sobre la Ley", quaestiones XC-XCVII de la Prima secundae. Última de mis adquisiciones (con el libro de Jaime Balmes), este jueves 14 de septiembre de 2017.

Giovanni Papini (1921), Historia de Cristo. 11ª ed. Madrid, Ediciones Fax, 1948. 548 p. Imprimatur, Casimiro, Obispo Auxiliar y Vic. Gen., Madrid, 13 de diciembre de 1947. Pequeña edición elegante en piel.

Jaime Balmes, Obras completas, tomo I. Prólogo, ordenación, revisión y notas de M.R.P. Basilio de Rubí, O.F.M, cap. Edición conmemorativa del centenario (1848-1948). Barcelona, Editorial Selecta, 1948. 1593 p. Precioso volumen en piel, este tomo contiene las obras El Criterio, Curso de filosofía elemental, La religión demostrada al alcance de los niños, Cartas a un escéptico en materia de religión, La civilización, El protestantimo comparado con el Catolicismo en sus relaciones con la civilización. Última de mis adquisiciones (con el libro de Santo Tomás de Aquino).

F.J. Sánchez Cantón, Nacimiento e Infancia de Cristo. Los grandes temas del Arte Cristiano en España. Serie Cristológica, tomo I. Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1948. 192 p., 304 láminas en sepia.

José María Pemán, de la Real Academia Española (1933), El divino impaciente. Poema dramático en verso, dividido en un prólogo, tres actos y un epílogo. Seguido de Cuando las Cortes de Cádiz... 15ª ed. Madrid, Escelícer, 1949. Sello de "Leopoldo Gumpert Libros", General Aranda, 23, Tetuán.

Mi Jesús. Devocionario que ofrece a los niños el P. Luís Ribera, misionero hijo del Corazón de María. 23ª ed. Madrid, Editorial Coculsa, 1952. 240 p. Libro muy evocador, sobre todo por sus inconfudibles ilustraciones, para la gente de mi edad.

Los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola, anotados por el M. R. P. Juan Roothaan, S.J. Introducción y traducción de las notas con nueve apéndices por el R.P. Teodoro Toni, S.J. 3ª ed. revisada, anotada y enriquecida con el Directorio. Zaragoza, Editorial Hechos y Dichos, 1959. 504 p. Jan Philipp Roothaan (1785-1853) fue Superior General de los Jesuítas, autor de la versión latina de los Exercitia spiritualia S.P. Ignatii de Loyola. Versio litteralis ex autographo hispanico notis illustrata.

Thomas A Kempis (1418), The Imitation of Christ. A new translation from the original latin, to which are added practical reflections and a prayer at the end of each chapter. Sydney, Pellegrini & Co., 1959. 558 p. Imprimatur, Mechliniae [Malinas, Mecheln], die 15 Augusti 1959, L. Suenens, vic. gen. En piel.

Santa Teresita del Niño Jesús (1898), Manuscritos autobiográficos (Historia de un alma). Traductor R.P. Emeterio G. Setién de J.M., carmelita descalzo. 2ª ed. Burgos, El Monte Carmelo, Col. "Archivo Silveriano de historia y espiritualidad carmelitana", 1959. 544 p. Incluye la introducción de la edición francesa de los Manuscrits autobiographiques de Sainte Thérèse de l'Enfant Jésus, à l'Office central de Lisieux, 1956, de le Père carme François de Sainte Marie, y nota crítica con el dictamen de peritos. No conozco ninguna edición moderna en castellano más digna y noble (hoy suele publicarse de manera muy ordinaria), así que esta es la edición que prefiero, en la que ya he vuelto a releer la Historia de un alma. Lo único que me molesta es que se llame "Santa Teresita" a Sainte Thérèse, que era toda una mujer. Eso no es entender su historia. Thérèse escribia desde su presente de mujer religiosa, no desde su pasado de niña. Tampoco hay que confundir la infancia espiritual con el infantilismo.

Josephus Gredt, O.S.B. (1899), Elementa philosophiae aristotelico-thomisticae. Editio decima tertia recognita et aucta ab Euchario Zenzen O.S.B. Volumen II. Methaphysica - Theologia Naturalis - Ethica. Herder, Barcinone, MCMLXI. 535 p. Perteneció a un seminarista, luego párroco, que aún vive, en un pueblo de la sierra sur de Sevilla.

M. J. Rouët de Journel, S.I. (1911), Enchiridion Patristicum, loci S.S. Patrum, doctoru scriptorum ecclesiasticorum, quos in usum scholarum collegit... Editio vicesima secunda. Novo appendice aucta. Barcinone, Herder, MCMLXII. 818 p. Repertorio patrístico en latín y griego.

Karl Adam (1949), Jesucristo. Barcelona, Herder, 1964. 304 p. Me parece anticuado.

Romano Guardini (1937), El Señor. Traducción de Francisca Palau-Ribes Casamitjana. Madrid, Ediciones Rialp, Preciados 44, 1965. Dos vol., 552+430 p. Otra edición que prefiero, en volúmenes pequeños y manejables, a la aparatosa moderna de Ediciones Cristiandad.

Luís Sánchez Agesta (dir.), Situación y revisión contemporánea del marxismo. Madrid, Centro de Estudios Sociales de la Santa Cruz del Valle de los Caídos (col. "Anales de Moral Social y Económica", vol. 13), 1966. 248 p.

Antonio Royo Marín, Teología de la esperanza. Respuesta a la angustia existencialista. Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1969. 248 p. Autor que me parece escolástico en exceso.

Miguel Oliver Román (dir.), Hombre magnánimo y libre. Homenaje al Cardenal José Mª Bueno Monreal con motivo de sus 78 años de vida, 56 de sacerdocio, 37 de episcopado, 23 de cardenalato y 28 años de gobierno en la archidiócesis de Sevilla. Sevilla, Centro de Estudios Teológicos, 1983. 515 p. Volumen colectivo de contribuciones de teólogos, escrituristas, canonistas... Presentación del arzobispo Carlos Amigo Vallejo, y "semblanza de un hombre de iglesia", de Antonio Montero, Obispo de Badajoz. Aún conservo en la retina haber visto este libro recién publicado, cuando estudiante, en la vitrina de la antigua librería de Pascual Lázaro de la calle Francos, que hace unos días ha recordado el veterano periodista Luís Carlos Peris [Diario de Sevilla]. Soy mucho más joven que Peris, y no es por señalar [Joly], pero yo también me acuerdo muy bien de la librería de Pascual Lázaro, donde compré mis primeros libros. Cerró en 1998.

José María Javierre (1963), Don Marcelo de Sevilla. 2ª edición. Salamanca, Ediciones Sígueme, 1992. 662 p. Biografía ilustrada del cardenal Marcelo Spínola (1835-1906).

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08 septiembre 2017

Mi agosto en El Jueves

Camilo José Cela, en su espléndida guía de Barcelona, o Caleidoscopio callejero, marítimo y campestre de C.J.C. para el reino y ultramar, que se acaba de reeditar con motivo del centenario [EdelViento], se refiere también al zoco dominical de libros viejos del Mercado de San Antonio. Ahí dice, refiriéndose a la compra de libros de lance, que pasa como en los toros, que para ver una buena media verónica te tienes que tragar todas las corridas de la temporada. Por experiencia lo sé, pues soy visitante de ese particular zoco nuestro de Sevilla que es El Jueves. Pero si hago balance de los últimos años, puedo decir que no me ha ido mal, aunque no me haya encontrado ningún incunable ni cosa rara, y que la mayoría de los jueves haya vuelto de vacío o con un mamotreto que no me sirve. En fin, este verano he aprovechado que los competidores, incluídos los ojeadores de los libreros anticuarios, estaban en las playas, y he hecho mi particular agosto. El lector juzgará, repasando la lista de las que yo estimo las 10 mejores adquisiones, que casi justifican las compras de todo el año. Siento no poder detenerme a comentar cada libro, lo que me llevaría muy lejos, limitándome a anotar la ficha catalográfica, que ordeno por antigüedad. Tan sólo añadiré, por si hubiese algún mal pensado, que los coleccionistas no sólo compramos, sino que también leemos. Yo he disfrutado las tardes de verano leyendo la biografía de Marco Tulio, y el ensayo de Virginia Woolf.

1.- Ch. Lyon-Caen & L. Renault, Manuel de Droit Commercial. Quatrième Édition. Paris, F. Pichon éditeur, 1896. 870 p. Tiene exlibris de un diplomático español.

2.- Emilio Otto y Gustavo Kordgien, Gramática sucinta de la lengua francesa, acompañada de numerosos ejercicios para uso de principiantes. 4ª edición refundida por F. Tanty. Heidelberg, Julio Groos, 1904. 210 p. En las guardas, mapas a dos tintas de Francia y de París. Después de un siglo, esta gramática sigue reeditándose [Herder].

3.- Francisco Cambó, Las dictaduras. Madrid, Espasa Calpe, 1929. 246 p.

4.- Maffio Maffii (1935), Cicerón y su drama político. Traducción de Agustín Esclasáns. Barcelona, Iberia - Joaquín Gil Editor, 1942. 480 p. 16 láminas.

5.- José María Pemán y Miguel Herrero, Suma poética. Amplia colección de la poesía religiosa española. Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1944. 670 p. El ejemplar ha perdido las guardas. Hay una reedición fotostática reciente [BAC].

6.- Francisco Javier Conde, El saber político en Maquiavelo. Madrid, Institutuo Nacional de Estudios Jurídicos, 1948. 282 p. Esta primera edición se vendía en su momento a 45 pesetas.

7.- Instituto de Estadística de la Universidad de Oxford, La economía sin paro forzoso (The economics of full employment: six studies in applied economics / prepared at the Oxford University Institute of Statistics, 1946). Traducción de Gonzalo Guasp y José Luís Sampedro. Introducción de Manuel de Torres. México, Aguilar, 1948. 338 p. El capítulo VI, "Un experimento sobre plena ocupación. La economía intervenida en Alemania (1933-1938)".

8.- Concepción Fernández Chicarro y de Dios, directora del museo (1951), Catálogo del Museo Arqueológico de Sevilla. Madrid, Dirección General de Bellas Artes ("Guías de los Museos de España", VII), 1969. 2ª ed. 126 p. LXVI láminas. Esta segunda edición ya aparece ilustrada con todos los honores con el Tesoro de El Carambolo, descubierto en el "Tiro de pichón" del término municipal de Camas, Sevilla en 1958. La directora participó en las excavaciones, según refiere Juan de Mata Carriazo.

9.- Virginia Woolf (1929), A room of one's own. London, The Hogarth Press, 1974. Conserva la sobrecubierta con diseño de Vanessa Bell, hermana de Virginia (exactamente la de la ilustración, de la pintora inglesa Debbie George). 172 p. Sin ser ninguna joya ni rareza, me parece un libro bonito. Un 10 en mi biblioteca.

10.- Gerhard von Rad (1970), Sabiduría en Israel. Madrid, Cristiandad, 1985. 408 p. Es la última traducción castellana, dirigida por Luís Alonso Schökel.

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